¿Para qué afanarse tanto? Devocional

Qué habría comprobado Salomón el sabio de sabios que en medio de una vida de opulencia, riqueza y poder escribió: ¿Qué provecho saca la gente de tanto afanarse bajo el sol? Eclesiastés 1:3 (NVI). ¿Para qué afanarse tanto? un Devocional que te ayuda a entender la importancia de vivir tranquilo/a en un mes como diciembre.

A lo largo del libro de Eclesiastés Salomón parece intentar darse la respuesta a la pregunta: «¿Por qué la gente se afana tanto?». Que alguien quien viviera en medio de tantas ocupaciones en la vida se hiciera una pregunta como esas nos dice mucho. Leámoslo de nuevo:

Versículo para hoy:

¿Qué provecho saca la gente de tanto afanarse bajo el sol?

Eclesiastés 1:3
Para que afanarse tanto. Devocional

Yo me imagino a Salomón durmiendo en una cama abullonada con plumas de animales exóticos, teniendo que atender a 300 esposas y 700 concubinas (a eso le llamo yo estar muy ocupado; solo tengo una y no me alcanzan las 24 horas para intentar satisfacer todos sus deseos). Me lo imagino levantándose muy de mañana y, luego de tomar un frugal desayuno, tener muchas reuniones con su corte, sus asesores y visitantes de todas partes del mundo, para luego decidir asuntos de su vasto imperio.

La administración de sus arcas debió ser una actividad demandante y agotadora. Imagínate: no solo la administración y contabilidad, sino también el esquema de seguridad para salvaguardar toneladas de oro, joyas, marfil, animales exóticos y piedras preciosas.

Su riqueza, además, se medía en extensas caballerizas donde se llegaban a contar hasta doce mil caballos, ganado, aves exóticas y territorios.
El oro, en tiempos de Salomón, llegó a ser tan abundante que un metal precioso como la plata pasó a ser tan común como las piedras que hoy te encuentras botadas en el camino.

Si quisieras contabilizar las riquezas de Salomón en medidas monetarias actuales, la calculadora no te alcanzaría. El más encumbrado ricachón en la lista de Forbes sería solo un pequeño farfantón al lado del hijo de David.

No te preocupes por tus riquezas.

¿Gastas mucho tiempo administrando tu negocio? ¿Tus riquezas? Salomón administró la riqueza más grande que ha existido en el planeta en tiempos donde no existía una tabla de Excel, ni un computador. Eso supone una gran cantidad de esfuerzo y, aún así, escribió: “¿Qué provecho saca la gente con afanarse?”

¿Entiendes el mensaje? ¡No te afanes! ¡No vale la pena!

Si lees el libro de Eclesiastés (lo recomiendo para adquirir sabiduría), te darás cuenta de que el mundo y sus afanes pasan y, al final, nada queda.

En poco tiempo, tú mismo te vas a olvidar de las preocupaciones que hoy te roban el sueño y la bendición de la tranquilidad. Si no me crees, descríbeme con detalle las preocupaciones que tenías hace un año en esta misma fecha. ¿Te das cuenta? No las recuerdas porque todas ellas pasan y, si no se viven de la manera adecuada, solo dejarán un enorme cansancio que restará capacidad para vivir adecuadamente la vida.

Jesús habla de Salomón para recomendarte tranquilidad.

Pidiendo que viviéramos tranquilamente y sin afán, el Señor Jesús nos dice que no nos preocupemos por el vestido, ni aún Salomón con toda su riqueza se vistió de tanta belleza reflejada en un lirio al que El padre Celestial le da el color y la textura. Allí Jesús llama a los afanados: “Gente de poca fe”.

Mateo 6: 28-30

28 »¿Y por qué se preocupan por la ropa? Observen cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni hilan; 
29 sin embargo, les digo que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos. 
30 Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe? 

Diciembre, el mes de la vanidad y el afán.

Vas a estar afanado/a. A veces por las compras, porque no te alcanza el dinero, porque si no te pones ropa nueva, no te sentirás próspero/a, porque vienen tus familiares, porque hay que hacer rendir el dinero de la prima, las comisiones y el ahorro.

Al final, solo te quedará agotamiento, los bolsillos vacíos y unos pocos recuerdos.

No te estoy recomendando que no gastes, no compres y no disfrutes todos los detalles que, con la disculpa de la Navidad, llegan a tu vida. Te estoy recomendando mesura, cuidado y poco afán.

¿Cómo pedirle sabiduría a Dios?

Tómate un tiempo a solas con Él. Tanto andar afanado/a por ahí hace que tomes decisiones bajo tus propias presiones. Allí se pierde la orientación adecuada que debemos darle no solo a los recursos económicos que tenemos, sino también al invaluable recurso del tiempo.

Oración para diciembre.

Amado Padre Celestial, en años anteriores, mi corazón se ha ido tras las cosas banales que trae un mes como diciembre.

Suelo perder con facilidad la tranquilidad que tengo en otros meses del año. Mi corazón quiere irse tras la vanidad de las cosas pasajeras, y esto me genera ansiedad y, a veces, tristeza por no lograrlas.

No quiero vivir así; quiero vivir tranquilo/a. Ayúdame a sacar de mi corazón la importancia que no tienen los valores de este mundo. Quiero que Tú seas mi riqueza, mi descanso.

Permíteme recordar todo esto cada día que voy a vivir, pues no quiero vivir con afanes inadecuados que me impidan disfrutar de la hermosa vida que Tú me has dado. Oro en Tu precioso Nombre.
Amén.

Disfruta todos los devocionales de la comunidad.

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