A muchos hombres nos resulta fácil dedicar horas enteras a aquello que nos apasiona, pero nos cuesta invertir ese mismo entusiasmo en nuestro matrimonio. En este devocional descubrirás una sencilla reflexión que puede transformar la manera en que amas y sirves a tu esposa.
La "magia" del fútbol en la vida de un hombre
Se suele decir que los hombres somos poco sociales. Mientras muchas mujeres son capaces de iniciar una agradable conversación con una desconocida en una fila o en un autobús, a nosotros muchas veces nos cuesta sostener dos minutos de conversación con otro hombre... hasta que aparece un partido de fútbol.
Solo basta pasar frente al televisor de un centro comercial donde estén transmitiendo un encuentro importante.
En pocos minutos comienzan a reunirse hombres que jamás se habían visto. Hablan, opinan, discuten las jugadas, celebran los goles y hasta abrazan a completos desconocidos.
Durante noventa minutos desaparecen la timidez y la indiferencia.
Después del pitazo final, todo vuelve a la normalidad. Cada uno sigue su camino sin siquiera preguntar el nombre del otro.
El problema no es el tiempo
Todo esto nos deja una enseñanza importante.
Cuando algo realmente nos interesa, encontramos tiempo, energía y entusiasmo para dedicarle atención.
Entonces vale la pena hacernos una pregunta incómoda:
¿Cuántas veces le has dicho a tu esposa "no tengo tiempo" durante los últimos días?
Quizá la verdad no sea la falta de tiempo, sino la falta de prioridad.
Si dedicáramos al matrimonio el mismo interés con el que seguimos un partido importante, muchas discusiones desaparecerían y nuestros hogares serían lugares mucho más felices.
Versículo para hoy
Efesios 5:28 (NVI)
«Así mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo.»
Un desafío para los esposos
Las cosas importantes para tu esposa también deben convertirse en importantes para ti.
El verdadero amor no busca solamente su propio bienestar. Aprende a escuchar, acompañar y participar de aquello que llena el corazón de la mujer que Dios te entregó.
Hoy busca un momento para conversar con ella, escucharla sin interrupciones y hacer algo que la bendiga. Descubrirás que esas pequeñas inversiones producen mucho más fruto que cualquier partido de fútbol.