El proceso de Dios en el hombre

Mira esta planta de café. Está en mi finca Piedecuestana donde cultivamos uno de los mejores cafés del mundo. Te daré una aplicación: El proceso de Dios en el hombre.

El proceso de Dios en el hombre

Dios quiere procesar a todo hombre.

Esas pepitas rojas que ves ahí tienen un enorme potencial. Pero todavía no son el aromático resultado que tan famosos nos ha hecho a los colombianos en el mundo.

Una taza de café caliente. Con su aroma, su sabor, su carácter, café de Colombia.

¿Qué diferencia hay entre el café que está en la planta y el café que tengo en el pocillo?

El proceso.

Para llegar a ser este café tuvo que pasar por diferentes etapas. Fue recogido, despulpado, fermentado, lavado, secado, trillado, tostado y finalmente molido.

Y cada etapa fue necesaria.

Con nosotros sucede algo parecido.

A veces queremos ser hombres maduros sin pasar por procesos. Queremos tener carácter sin enfrentar dificultades. Queremos sabiduría sin haber cometido errores. Queremos fortaleza sin haber tenido que resistir. Queremos convertirnos en buenos esposos, buenos padres y hombres de Dios, pero sin permitir que Dios trabaje aquellas áreas de nuestra vida que todavía necesitan ser transformadas.

Versículo para un hombre en proceso.

Filipenses 1:6:

“Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús”.

Dios comienza Su Obra en cada hombre:

Dios ha comenzado la Obra en tí y todavía está trabajando.

Tal vez hoy estás viviendo una etapa que no entiendes. Algo que te incomoda. Algo que te está exigiendo cambiar, madurar, perdonar, corregir una conducta o abandonar algo que durante años has cargado contigo.

No desprecies el proceso.

Porque Dios puede utilizar cada etapa para formar en ti el hombre que Él quiere que llegues a ser.

El café no adquiere su aroma mientras permanece intacto en la mata.

Tiene que pasar por el proceso.

Y quizá algunas de las cosas que hoy estás viviendo son precisamente parte del proceso que Dios está utilizando para desarrollar tu carácter, fortalecer tu fe y darle a tu existencia un aroma diferente.

Hombre, no te rindas.

Así que si hoy todavía no eres el hombre que quisieras ser, recuerda algo:

Dios aún no ha terminado contigo.

El que comenzó la buena obra la seguirá perfeccionando.

Déjate trabajar por Dios.

Porque cuando Él termina de procesar nuestra vida, los demás pueden empezar a percibir algo diferente en nosotros:

El aroma de un hombre que ha sido transformado por Dios.

Oración para pedir valor en el proceso:

Padre, perdóname si a veces olvido que estoy en un proceso para mejorar mi vida.

Me rodean procupasiones todo el tiempo y quito mi mirada de Tí.

Suelo mirar lo que me pasa y me decepciono, olvidando que tu mano está siempre obrando a mi favor.

Yo quiero tener mejores cosas; Tú quieres hacer de mí un mejor hombre.

Dame una espalda fuerte para llevar a carga propia del proceso que has decidido poner sobre mí.

Ayúdame, porque a veces creo desfallecer. Fortaléceme con tu Espíritu Santo, motívame con tu aliento.

Hoy acepto la invitación que me haces a continuar avanzando.

Gracias, Señor.

¡Amén!


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