¿De qué sirve cuidar el cuerpo durante toda la vida si descuidamos el alma? Este devocional nos recuerda que la salud física tiene valor, pero jamás debe ocupar el lugar que solo le corresponde a la vida espiritual.
Era el cadáver más sano del cementerio.
Su ataúd de madera era tan liviano que quienes lo llevaban casi no tuvieron que hacer esfuerzo mientras, entre lágrimas y silencios, caminaban hacia su última morada.
Pero el olor era exactamente el mismo.
Durante toda su vida había medido cuidadosamente las calorías, entrenado con disciplina y cuidado cada músculo de su cuerpo. Sin embargo, al morir, la descomposición no hizo ninguna diferencia entre él y el ocupante de la tumba vecina, cuyo cuerpo había soportado durante años una alimentación completamente distinta.
La muerte no distingue entre atletas y sedentarios.
Las almas no tienen talla
Cuidar el cuerpo es una buena administración del regalo que Dios nos dio. La Biblia nunca promueve el descuido de nuestra salud.
Pero también nos advierte contra convertir el cuerpo en un ídolo.
Jesús enseñó que el verdadero problema del ser humano no está en aquello que entra por la boca, sino en aquello que sale del corazón.
Versículo para hoy
Mateo 15:17-18 (NVI)
«¿No se dan cuenta de que todo lo que entra en la boca va al estómago y después se echa en la letrina? Pero lo que sale de la boca viene del corazón y contamina a la persona.»
Es decir, podemos alimentarnos con sabiduría y disciplina, pero no debemos olvidar alimentar también el corazón.
Lo que verdaderamente debemos cuidar
Vale la pena moderar los excesos, cuidar nuestra alimentación y mantener hábitos saludables.
Pero también vale la pena examinar diariamente aquello que nace dentro de nosotros: el orgullo, el resentimiento, la mentira, la envidia o la falta de perdón.
El cuerpo terminará un día en la tumba. El alma comparecerá delante de Dios.
Por eso, dedica tiempo a fortalecer ambas cosas, pero nunca sacrifiques lo eterno por lo temporal.
Mensaje cristiano para oír
Enséñale también a tus hijos la importancia de obedecer a sus padres.