Hay personas que intentan arreglarlo todo, pero casi nunca hacen las cosas bien. En este devocional reflexionaremos sobre la importancia de desarrollar habilidad, excelencia y disciplina en el trabajo, tal como Dios lo espera de nosotros.
¿Qué hacer con las personas que creen sabérselas todas?
¿Conoces personas que aseguran saber hacer absolutamente de todo?
Son fáciles de identificar. Cuando les preguntan en una entrevista laboral:
—¿Qué sabe hacer usted?
Responden inmediatamente:
—¡Yo hago lo que me pongan a hacer!
Muchos consideran que esa respuesta demuestra iniciativa, pero con frecuencia termina revelando todo lo contrario: personas que nunca se especializan en nada.
Con los años, como pastor y consejero, he descubierto que ese comportamiento suele producir frustración en la familia y mediocridad en el trabajo.
Quizá ya identificaste a alguien.
Son quienes reparan una mesa con una tapa de gaseosa, sostienen una puerta con un ladrillo, reemplazan un vidrio roto con un plástico o amarran con alambre aquello que debía soldarse.
Siempre encuentran una solución temporal.
Pero casi nunca solucionan realmente el problema.
Lo más preocupante es que terminan convencidos de que son expertos en todo.
La Biblia nos llama a trabajar con excelencia
Dios no nos invita a vivir de la improvisación.
Nos llama a desarrollar habilidades, aprender, crecer y hacer bien aquello que ponemos en nuestras manos.
Versículo para hoy
Proverbios 10:4 (NVI)
«Las manos ociosas conducen a la pobreza; las manos hábiles atraen riquezas.»
Las manos hábiles son manos preparadas.
Detrás de ellas hay estudio, práctica, disciplina y humildad para seguir aprendiendo.
Otro principio para recordar
Proverbios 14:23 (NVI)
«Todo esfuerzo tiene su recompensa, pero quedarse solo en palabras lleva a la pobreza.»
Dios bendice el trabajo bien hecho, no la simple apariencia de saber.
Hablar mucho nunca reemplazará el esfuerzo, la preparación y la excelencia.
Aplicación para hoy
Si has descubierto que acostumbras improvisar o abandonar los proyectos antes de terminarlos, pídele a Dios que transforme esa manera de trabajar.
Especialízate.
Aprende.
Haz las cosas con excelencia.
Y si conoces a alguien con estas características, comparte este devocional. Tal vez Dios quiera usarlo para cambiar su manera de vivir y trabajar.