Cuando tu hijo no valora tus esfuerzos, el cansancio puede convertirse en tristeza y frustración. Esta reflexión nos invita a mirar el trabajo que sostiene una casa, enseñar gratitud y corregir con amor, siguiendo la Palabra de Dios.Hay papás y mamás que trabajan desde temprano pensando en sus hijos. Preparan, organizan, compran, resuelven y procuran que en casa haya lo necesario. Sin embargo, al terminar el día sienten que nadie se dio cuenta. Sus hijos notaron lo que faltó, pero pasaron por alto todo lo que recibieron.Hoy quiero hablarles a los padres que conocen ese dolor y también a los muchachos y muchachas que necesitan detenerse a mirar. Les habla un papá que educó cuatro hijos. Yasmin y yo también tuvimos que enseñarles a reconocer el esfuerzo que hacíamos para sostener el hogar.Cada hijo es un mundo. Atender a cuatro hijos en edades distintas significaba acompañar cuatro mundos: diferentes necesidades, preocupaciones, horarios y maneras de entender la vida. Por eso sé que detrás de una casa que funciona hay mucho más de lo que un joven alcanza a ver.La gratitud necesita aprenderse, y la familia es uno de los primeros lugares donde podemos practicarla. Vamos a mirar lo que les corresponde a los hijos y también la responsabilidad que tenemos los padres al formarlos.
Conviértete en un supporter de este podcast: https://www.spreaker.com/podcast/reflexiones-cristianas-con-jose-ordonez–5531549/support.